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lunes, 11 de noviembre de 2013

La llave maestra. Lección 8. El poder de elegir los pensamientos.

"La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración."
                                                   
                                                                  El Kybalión 

1. Introducción.
Si nos acordamos del Kybalión, tres de las leyes inmutables del hermetismo son el principio de mentalismo, el principio de causa y efecto y el principio de vibración. De los tres trataremos en esta lección. El Universo es mental, luego todo es pensamiento, hasta la materia que vemos como tal, podemos considerarla como un amasijo de átomos o más allá, de partículas subatómicas ordenadas por una Mente y toda causa que tiene siempre su origen con un pensamiento, conlleva un efecto formando así una cadena, luego influyendo con la mente sobre la causa, podemos controlar los efectos. Si atendemos también al principio de polaridad, hemos de posicionar nuestro pensamiento en el polo opuesto de lo que no queremos causar u obtener. Por el principio de vibración, sabemos que todo en el Universo vibra en una determinada frecuencia y atraemos aquello que está en la misma frecuencia que nuestros pensamientos, lo semejante atrae a lo semejante. Cuando hablamos de vibrar en la misma frecuencia que nuestros deseos, hablamos de armonizar con los mismos y se armoniza con ayuda de las emociones, cuando pensamos en nuestro objetivo con entusiasmo, con la certeza y la fe de que los tenemos, que sólo hace falta su materialización. Meditar sobre la frase del Kybalión con la que encabezamos la lección; la mente es maleable como el metal y podemos trasladarla de un polo a otro, de lo no deseable a lo deseable, este es el objetivo de las lecciones. Más adelante reflexionaremos con unas frases de expertos en Ley de Atracción y de Grandes Maestros Iniciados, frases que hablan por sí solas y que no requieren de más explicación. Las teorías más vanguardiastas fueron escritas hace miles de años, ahí descansa la Verdad Universal.

2. Elige tus pensamientos.

Si has estado practicando la lección anterior, debes de ser capaz de visualizar con imágenes cada vez más precisas. El poder de elegir el pensamiento, parte de la calma mental, de controlar el murmullo de pensamientos automáticos ¿Has aprendido a calmar la mente? El pensamiento y sus efectos están gobernados por una ley inmutable, la de causa y efecto que también se relaciona con la Ley de Atracción. Sabemos que lo que pensamos causa un efecto, por tanto necesitamos definir con exactitud el objetivo y rechazar aquellos pensamientos que contradigan dicho objetivo. Si por ejemplo quiero tener buenas relaciones personales, tendré que seleccionar pensamientos positivos respecto a las personas con las que pretendo relacionarme, no atender a sus defectos y si a sus virtudes, ya que no podemos alterar los efectos de los pensamientos asociados; si pensamos que esas personas van a hacernos daño cuando no hemos analizado si eso es así o no y elaboramos ese pensamiento de forma persistente, lo que conseguiremos al final es hacernos daño y nuestras relaciones con esas personas no serán en absoluto las adecuadas. Somos libres de elegir con quien nos asociamos, a quienes elegimos de compañeros de viaje, si de verdad vemos que esas personas tienen malas intenciones, lo que haremos es separarnos de ellas.

 "Una meta es un sueño con fecha de entrega."
                        Napoleon Hill

Por tanto nuestra misión es alejarnos de los pensamientos asociados y persistentes que vaya en contra del objetivo o que sea contradictorio, puesto que como estamos hablando, tenemos la posibilidad de elegir el pensamiento que es la causa que producirá los efectos.
Para que todos estos conceptos calen en el subconsciente, es necesario leer y releer las lecciones, hacer los ejercicios y adoptar una forma enfocada y persistente de acuerdo con los objetivos. Para ello, voy a proponer la elaboración de esquemas de las lecciones donde se resalten los puntos más importantes y que sirvan de punto de reflexión, además, la elaboración de un diario de pensamientos que más adelante describiré.
Imaginemos que el objetivo es tener buena salud. En ese caso los pensamientos acordes al objetivo, será que estamos sanos y de tal forma nos visualizaremos, si tenemos una dolencia, no nos centraremos en el dolor ni en la enfermedad, si no que siempre nos veremos sanándonos, de esta forma nuestra mente se preparará para encontrar la mejor forma de hacer que esa dolencia desaparezca, trabará para buscar información, cambiaremos de médico, haremos ejercicio, nos alimentaremos de forma saludable, utilizaremos nuestra propia farmacia interna. Lo que hemos hecho pues es enfocarnos en nuestra sanación, que nos estamos curando o en nuestro aspecto saludable y no en la efermedad o en nuestro aspecto poco saludable.
Es difícil controlar los hábitos mentales porque cuando pretendemos ir contra nuestra programación mental, el cuerpo se rebela, digamos que se ha acomodado a esos pensamientos negativos y limitantes y el hipotálamo dará la señal de alarma al sistema nervioso central para que fabrique hormonas del estrés, que afectarán a nuestras emociones y resumiendo, nos sintamos mal con esos nuevos pensamientos de tal forma que los abandonemos y sigamos pensando de la forma acorde a los antiguos esquemas. No obstante los ejercicios, la meditación, el análisis crítico de los pensamientos harán que poco a poco se vayan redibujando las nuevas conexiones neuronales y la nueva actitud mental cree hábito y por tanto el cuerpo deje de rebelarse ante los nuevos pensamientos. Es por lo que cualquier pensamiento que tenga que ver con tu vida, debe ser sometido a análisis y crítica constructiva con el fin de poder cambiar aquellos que nos alejen del objetivo.
Las personas que me rodean, no son las culpables de mi situación actual, yo soy quien ha elegido a esas personas y les he dado acceso a mi vida.

3. Diferencia entre imaginación constructiva y ensoñación.
La imaginación es plástica, moldea el mundo, todo lo creado por el Hombre ha sido previamente imaginado.
La ensoñación es una mera fantasía que no supone ningún esfuerzo ni ningún compromiso, es lo que se llama, soñar despierto con divagaciones y con un pensamiento disperso y no enfocado.
La imaginación constructiva en cambio, lleva trabajo metódico y ordenado, es enfocada al objetivo perseguido, es constante y persistente en el tiempo.
La ensoñación o los sueños son una vía de escape para huir de la realidad y no afrontarla, supone el imaginar un mundo ideal o de fantasía utópico en el que nos recreamos como el que ve una película.
La mente es el único principio creativo y contamos con el libre albedrío para elegir los pensamientos que ponemos en ella.
Cuando nos enfocamos en el objetivo y utilizamos nuestra imaginación para recrear los escenarios, en realidad estamos pidiendo, como venimos diciendo a lo largo de las lecciones, a la Mente Universal, a Dios o a nuestro subconsciente para quien no quiera optar por la parte trascendente, pero hay que estar mentalmente predispuestos y receptivos a recibir. Si pido una planta, se me dará una semilla. Visualizaré el crecimiento de la planta y sus necesidades en cuanto a luz, riego, abono, fumigación, etc. ; en ese momento mi mente hayará la forma de que se siga ese proceso, puede que tarde en salir, incluso que algunas semillas no prosperen o que no lo haga ninguna, pero esa es una de las claves de la Ley de Atracción y la comentaremos durante las siguientes lecciones. El Universo, Mente Universal, o como queramos denominarlo quiere que nos pongamos rápidamente en acción y no sólo imaginemos y además pone trabas y piedras en el camino, pero también nos envía señales que una mente ordenada es capaz de leer, por ello es importante la fe y la persistencia tanto en el pensamiento como en la acción. Es necesario caer y levantarse y no tirar la toalla, está constatado que las personas que consiguieron sus objetivos no abandonaron ante los primeros fracasos si no que lo intentaron de nuevo, revisaron sus fallos y aprendieron, llenaron su mente de pensamientos constructivos y no se centraron jamás en su fracaso, si no en la enseñanza recibida y con la fe en que al final obtendrían aquello que buscaban.
Los ejercicios nos sirven para aprender a focalizar, pero de nada sirve que sólo practiquemos mientras dura la práctica, el resto del dia debemos trabajar de forma persistente en poner en práctica lo aprendido, a cambiar los pensamientos no enfocados y negativos, porque lo que cuenta es la estructura mental dominante que tenemos durante todo el día y los sucesivos, no los pensamientos aislados, éstos no te cambian la vida.
Las personas que consiguieron sus objetivos, tenían constantemente en su mente el paso siguiente a dar para conseguir su ideal, no lo pensaban de vez en cuando.
Los pensamientos son el material para moldear la realidad y la imaginación es el taller donde esa realidad se moldea.

 "Para destruir un grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese a la atención en el polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no deseable se mata cambiando su polaridad."
                                                               El Kybalión.

4. Técnicas de restructuración emocional TRE
- Diario de pensamientos.
Registrar los pensamientos por escrito es de suma importancia, tanto para detectar los pensamientos automáticos negativos que tenemos diariamente como las cogniciones más profundas, tal y como establece la psicología cognitivo-conductual.
Para las cogniciones profundas o esquemas de pensamiento no adaptados. Tomaremos el diario y por fechas, relajarnos y pensar en una forma de pensamiento limitante que tengamos, como por ejemplo puede ser, "no soy capaz de...", "tengo miedo de..." o qué es lo que pensamos acerca de algo determinado como puede ser el dinero; muchas personas desean atraer dinero a su vida, pero en lo más profundo de su mente piensan que no es bueno acumular riqueza. Una vez establecida nuestra cognición profunda, tenemos que ir más atrás, ¿por qué pienso que...?", debemos contestar las preguntas de forma automática. ¿qué pienso acerca de tener mucho dinero? Mientras contestamos estas preguntas y otras que formulemos, anotaremos también la emoción que nos suscita, miedo, ansiedad, ira, alegría... y darle una valoración en cuanto a su intensidad del 1 al 10. Hagámosnos preguntas hasta llegar al origen de esa cognición. Puede que venga de nuestra niñez por el tipo de educación que nos dieron nuestros padres, o en el colegio, o de otros adultos.
Una vez identificado el origen, lo que tenemos que hacer es establecer un debate dialéctico poniendo en tela de juicio ese pensamiento, estableciéndo una crítica constructiva, buscando ejemplos de nuestra vida que contradigan esa forma de pensar que la mayoría de las veces es irracional, haciendo preguntas tales como; ¿qué he dejado de obtener por pensar de esta manera? ¿Qué me ha costado mantener este tipo de pensamiento? ¿Cómo me sentiría si pensara de otra manera? Siendo conscientes de que los pensamientos pasan al subconsciente sin ser debatidos ni razonados y éste los toma por válidos cuando no tienen porqué serlos. Después de haber debatido, crearemos un pensamiento modificado y adaptado acerca de lo que ahora pensamos sobre ese asunto en cuestión, sobre aquello que nos daba miedo, fobia o que le asociábamos connotaciones negativas y nuevamente, anotamos la emoción que nos suscita y la valoración. Volveremos al debate dialéctico cada vez que veamos que vuelva a aparecer ese pensamiento limitante. No es fácil ni inmediato modificar los pensamientos anclados en el subconsciente y que son los que realmente nos están bloqueando.
Para el caso de los pensamientos automáticos la forma de operar es muy parecida. Usamos nuestro diario para anotar el pensamiento automático negativo, la emoción que nos suscita y la valoración de su intensidad del 1 al 10, seguidamente pasaremos a analizar su validez y a ver qué idea irracional estábamos utilizando, una vez hecho esto, volvemos a ver que emoción nos suscita así como su intensidad. Después de haber analizado el pensamientoy haberlo cuestionado, la intensidad de las emociones negativas habrá disminuído. 
Para profundizar sobre el tema, recomiendo leer manuales de psicología cognitivo-conductual donde se amplían los conceptos que aquí he repasado. 
- Lecturas sobre crecimiento personal y Ley de Atracción.
Siguiendo a Joe Vitale, experto hipnoterapeuta y en Ley de Atracción. La lectura continuada sobre estos temas termina ejerciendo un poder hipnótico y hace que los conceptos pasen a nuestro subconsciente, es por ello que la lectura ha de ser detenida y meditada, porque en cierto modo, leer de forma concentrada no deja de ser un acto de meditación en el que nos introducimos en el tema en cuestión olvidando lo demás y poco a poco los conocimientos se van asentando. Por ello, los conceptos clave que vamos exponiendo, se repiten constantemente, se amplían, se analizan una y otra vez, de tal forma que sin esfuerzo son aprehendidos por nuestra mente subconsciente.
- Afirmaciones positivas.
Vamos a construir nuestra nueva forma de pensar viendo el lado positivo de las cosas, de todo se extrae una enseñanza y nuestro objetivo es polarizarnos en el movimiento positivo del péndulo y como bien estamos diciendo en esta lección, somos capaces de elegir los pensamientos que ponemos en nuestra mente, así que haremos una lista de afirmaciones positivas respecto a nosotros mismos, afirmaciones que al leerlas activen emociones positivas. Es conveniente leerlas varias veces todos los días o memorizarlas con el fin de que como ocurría con los nuevos esquemas de pensamiento, aniden en nuestro subconsciente.


5. Para reflexionar sobre lo aprendido

"La derrota temporal deberá significar una sola cosa, el conocimiento de que hay algo malo con su plan."                                                            Napoleon Hill

"Una mente dominada por emociones positivas se convierte en una morada favorable para el estado mental conocido como fe."
                                                                           Napoleon Hill 
"Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada."   
                                                              Buda. Dhammapada 3:10-11
                                                                 
 "No creáis nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen; creedlo después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia." 
                                                                             Buda.
"Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura."
                                                                           
  Buda.

"Si tuviérais la fe del tamaño de un grano de mostaza, le diríais a la morera: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', y ella os obedecería"  
                                                         (Lc 17, 3b-10)
"¡No desfallezcas Arjuna! Esto no es propio de un hombre como tú. Sobreponte a ese mediocre desaliento y levántate como el fuego que quema todo lo que encuentra a su paso."
                                                                         Bhagavad Gita
Ejercicio.

El ejercicio que planteamos ahora es más complejo, puesto que seguimos avanzando en nuestro aprendizaje, necesita de más atención y más detalle.
Lo que pretendemos con él es aprender a pensar más allá de la realidad aparente y para ello nos ubicamos detrás de la realidad.
Toma la misma posición que en los ejercicios anteriores, visualiza un acorazado o aquello que quieras, aquí seguiremos el ejemplo de Hannel que es el del acorazado.
Visualízalo flotando, es muy pesado y sin embargo es capaz de flotar, de hecho la mayor proporción se haya sumergida, imagina que tiene la capacidad de ver a varias millas de distancia con los aparatos de detección. Piensa en cómo se hizo, lo que hay detrás de esa apariencia de destructor, imagina las planchas de acero y su montaje, ve más allá y visualiza la extracción del mineral utilizado, los camiones de carga, la fundición, el proceso técnico y de ingenieria, las decisiones del gobierno de crear un acorazado, las negociaciones; ve cada vez más atrás en el proceso de construcción para ver el mundo que hay detrás de la apariencia, cosas que no tenían importancia y ahora la tienen.
Otro ejemplo de ejercicio que puede ser de utilidad es pensar en la figura de un adulto que fue autoritario en tu niñez, como pudo ser por ejemplo tu padre. Ve igualmente hacia atrás, visualiza cómo se educó, ve más atrás en la apariencia, verás la verdadera causalidad que había detrás de ese comportamiento, te podrás separar de ese pasado y podrás cambiar el diálogo con tu hijo.

martes, 22 de octubre de 2013

La llave maestra. Lección 7. El poder de visualizar

Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla
                                     Confucio
 
 Para ver claro, sólo basta con cambiar la dirección de la mirada.
                         Antoine de saint-Exupery


El poder de la visualización

 El poder es algo que siempre ha estado en nosotros y los vamos a ir descubriendo, desde que empezaos, nos enfocamos en el mismo tema de fondo, unas ideas sencillas pero muy poderosas si se aplican de forma correcta.
El subconsciente funciona en base a imágenes sin poder de discreción, sin poner objeciones, sin cuestionamientos, es un sirviente que nos permite crear nuestra propia realidad, tanto de forma positiva como de forma negativa, puesto que en aquello que enfocamos nuestra atención es lo que al final obtenemos.
Con lo que hemos visto hasta ahora, somos capaces de enfocar nuestro pensamiento hacia los objetos materiales o inmateriales de nuestro deseo y ahora vamos a ver como si a eso le añadimos la visualización, este poder se multiplica. Fijaremos un modelo visual en nuestra mente, que al pinciprio no tendrá el suficiente nivel de concreción y que progresivamente iremos retocando y que será el que configure nuestro futuro.
Imaginemos que somos artistas, pintores, escultores, etc., y queremos realizar una obra, primero lo que hacemos es visualizarla, crearnos una imagen mental lo más nítida posible. En la imaginación no existen límites ni restricciones y tienes total libertad. Ésto es de suma importancia y lo iremos desarrollando en esta lección; se trata de imaginar sin límites.
La clave consiste en desarrollar una imagen clara y precisa respecto al objetivo que tengamos fijado, seguidamente la retendremos en nuestra mente, no se trata de pensar una vez en ello y olvidarlo, la imagen habrá de ser evocada constantemente, con el mayor realismo y precisión posibles. Dicha imagen no se puede ser creada totalmente en un momento determinado si no que requerirá de ir perfeccionándola, añadiendo detalles, sitios, personas cosas, no hablamos de una imagen estática, si no de un entramado de situaciones relacionadas con nuestro fin último al que iremos dando forma con el podere ilimitado de nuestra imaginación. Cuando hablamos de visualizar, no solo nos referimos a imágenes, hablamos en sentido estricto de untilizar todos los sentidos, visual, auditivo y kinestésico, hay que representarlo tan vívidamente como nos sea posible, ver, oir, oler, tocar.  Con el tiempo veremos como lo imaginado viene hacia ti, pero para ello vamos a seguir los pasos, no basta con sentarse a imaginar y esperar que se materialicen las cosas, esto no es lo que estamos enseñando en la llave maestra, como veremos más adelante, lo que hacemos es mover la primera palanca de la causalidad, nos enfocamos y visualizamos y lo que hemos visualizado ya existe a falta de ser materializado, ahora falta actuar para ello.

- Cuando visualizas materializas
Rhonda Byrne. El Secreto

Muchas personas saben visualizar, tienen un objetivo claro y preciso y aún así fallan en algo, puesto que no son capaces de atraer aquello que quieren. Ésto tiene una explicación y esa explicación está en las autolimitaciones y en las restricciones; esas restricciones son de toda índole, económicas, de tiempo, de edad, miedos internos, para que la visualización despliegue su poder, hemos de partir de la total libertad interior, de la conciencia de que tienes un poder ilimitado.
Con la visualización ocurre como con los pensamientos, porque al fin y al cabo visualizar es pensar con imágenes, si pensamos en la salud, en el trabajo, en los negocios, en nuestras relaciones afectivas, lo solemos hacer muchas veces con miedo, es decir, si me va mal en el negocio, ese pensamiento negativo de fracaso o de miedo a las deudas es el que aflora. Pues bien, cuando estemos en el proceso de visualizar, hay que desterrar esas limitaciones y hacerlo a lo grande; en nuestra imaginación no hay límite de cantidad, ni límietes económicos, ni de salud, ni emocionales. Como venimos diciendo una y otra vez, esas limitaciones que anidan en nuestro subconsciente nos han venido dadas por impresiones de nuestros padres en la infancia, por otros adultos, profesores, amigos e infinidad de personas con las que hemos interactuado en nuestra vida y que han impactado en nuestro subconsciente y como ya sabemos, éste no racionaliza ni analiza y da por bueno todo pensamiento que sea aceptado, condicionándonos en nuestra forma de actuar, por ello cuando visualizamos, imaginemos que tenemos un lienzo en blanco para hacerlo a nuestro antojo sin ningún tipo de objeción, pensando que somos seres extraordinarios y que el Universo es abundante.

Proceso de visualización.

Primer paso. Idealización. Este paso es el más importante porque tendremos que dibujar en nuestra mente aquello que deseamos, al principio y dependiendo de cada persona, es un proceso que costará, bien porque tengamos difucultad para evocar cosas en nuestra imaginación o bien porque no tengamos bien definido el como recrear nuestro objetivo. Si este es tu caso, vuelve a empezar un día tras otro hasta que esa imagen sea clara y precisa. Para ello, como hemos dicho anteriormente, no pongas límites, no partas en tu imaginación de tu situación presente, de cómo estás actualmente, de si tienes más o menos problemas, enfócate en como quieres que sea tu futuro independientemente de lo que tengas hoy.
Recordemos que todo lo que somos o tenemos ahora lo hemos atraído nosotros con nuestra forma de pensar, somos pues cien por cien responsables de lo que nos ocurre, de nuestras circunstancias.
Las primeras veces que te pongas a practicar el ejercicio puede que lleguen a mezclarse la imagen futura idealizada con tu situación actual o con situaciones del pasada, que encuentres determinadas resistencias por viejos temores anidados en el subconsciente, pues en este caso, poco a poco tendremos que ir desechando todo eso de nuestra visualización para centrarnos sin limitaciones en nuestro verdadero objetivo.
No debemos preocuparnos porque al principio no alcancemos el nivel de concreción que esperamos, ya hablamamos de que esto es un proceso contínuo que con la práctica, el enfoque y el entusiasmo vamos creando la obra, le vamos añadiendo detalles, poco a poco nos alejamos del como estoy actualmente para ir recreando un futuro distinto y mejor.
Establecemos los objetivos, somos positivos en nuestra forma de ver las cosas, tenemos fe y enfocamos la mente, luego visualizamos y con el paso del tiempo esas visualizaciones van siendo más concretas, lo cargamos todo con entusiasmo y emociones positivas, entonces observamos como nos va llegando la inspiración, según palabras del escritor Paulo Coelho, el Universo conspira para que consigamos aquello que deseamos y cumplimos nuestra leyenda personal; el Universo se manifestará en forma de alguien que aparece brindándote ayuda de "casualidades", de determinadas circunstancias inspiradoras que aparecen como por arte de magia.
Segundo paso. Visualización. Tenemos que transformar ese mundo interior en imágenes concretas y cada vez con mayor nivel de concreción como hemos apuntado anteriormente, armonicemos nuestras emociones con el objeto visualizado. Al final se convertirá en un hábito perfeccionado, esas visualizaciones serán la que nos impulsen a la acción y no a quedarnos en un sillón esperando a que nos llueva el Maná.
Tercer paso. Actuar para que el objeto de nuestra visualización se materialice.
No pensemos en el cómo, si no en el qué y el para qué, una de las máximas de la ley de atracción es no tener que pensar en los medios y eso es algo maravilloso, tan sólo debemos enfocarnos en lo que queremos, a partir de ahí con el entusiasmo y la fe y eliminando los pensamientos negativos, veremos como va llegando aquello que pedimos en los tiempos que marque el Universo, el cómo hacerlo irá apareciendo ante nosotros.
Aprende a desarrollar la cereteza de que las cosas ocurrirán tal y como las imaginas sin dudas ni vacilaciones, sin que te importe cómo sea tu situación actual. Todas las tradiciones religiosas hablan de lo mismo, somos seres espirutuales, nuestro Yo no es la suma de los yos es mucho más que eso y a todo ser humano se le hizo esa promesa eterna, partiendo del hecho de que la Creación cumple un propósito y no ha sido hecha al azar, nadie ha tirado unos dados y ha surgido todo.
Si actuamos como venimos diciendo hasta la saciedad, el Universo será tu guía en tus propósitos de forma correcta y en el momento correcto.
La pasión provoca fe y se refuerza con la petición firme y con precisión, pide pues de forma concreta exactamente lo que deseas, cuantifícalo, descríbelo y confía en la expectativa de que se cumpla.

Ilustremos todo ésto con un ejemplo. Supongamos que nos encontramos en una situación en la que tenemos muchas deudas, o cualquier otro problema que nos haga rumiar el pensamiento negativo respecto a esa situación. Con las viejas pautas de pensamiento, lo que hacemos es pensar una y otra vez en las deudas o en aquello que nos hace sentirnos preocupados, sabemos que la Lay de Atracción dice que lo semejante atrae a lo semejante, entones pensamientos limitadores atraerán situaciones negativas y limitadoras. Si centramos nuestro pensamiento en las deudas, la deuda permanecerá e incluso aumentará, si pensamos en el fracaso, estaremos generando más fracaso, eso es así porque nos centramos en lo que no queremos en vez de hacerlo en lo que queremos. Así pues, concéntrate en lo positivo, pon el foco de atención en el futuro pero sin las limitaciones del pasado, sigue pensando en crecer y en mejorar aún después de haber alcanzado tus objetivos sin estancarte, porque el estancamiento al final producirá resultados negativos en tu vida.
No esperemos a que las cosas nos vengan dadas como por arte de magia, esto lo recalcamos una y otra vez, si no que gracias a estos conceptos que estamos aprendiendo y apuntalándolos en nuestro subconsciente con la repetición constante, actuaremos más y de mejor forma, plantaremos una semilla sana que florecerá puesto que hemos hecho lo correcto, hemos labrado la tierra que es nuestra mente en acción, hemos plantado la semilla que son nuestros pensamientos, hemos regado y abonado o lo que es lo mismo, hemos sido persistentes en nuestro hábito de pensar correctamente y enfocados a que la planta crezca, hemos visualizado la planta aun antes de que ésta brotara y finalmente la planta ha ido creciendo. Pero una vez que la planta se ha desarrollado, tenemos que seguir cuidándola, regándola, abonándola, quitándole las malas hiervas o esos pensamientos negativos y como sabemos que esa planta no va a ser eterna y que algún día se secará, tendremos que volver a plantar, pero en un terreno que ya teníamos preparado con el correcto pensar y que tendremos que seguir labrando y cuidando. La planta es el objetivo o el fin último, pero antes de ser planta, ésta ya existía de forma latente en la semilla, sólo era seguir el proceso adecuado para que la planta contenida en la semilla se materializara. Así es nuestra mente.

Seis Pasos Para Activar la Ley de Atracción con la Visualización Creativa

Primer Paso: Respira profundamente

Sitúate en un lugar tranquilo con ropa confortable (si es ropa suelta sería ideal). En una posición cómoda (puede ser sentado o echado), empieza a respirar profundamente. Inhala en cuatro tiempos, retén el aire durante cuatro tiempos más y exhala en otro cuatro tiempos. Repite este mismo proceso un par o tres de veces.

Segundo Paso: Relájate

Túmbate acompañado por una suave música de fondo (o una canción que te guste, que sea suave, te sugiero que sea música clásica o música de relación con sonidos de la naturaleza). Cierra los ojos, olvídate del mundo exterior y concéntrate en lo feliz que eres en este momento. Nota cómo tus músculos no tienen tensión alguna.

Tercer Paso: Deja volar tu imaginación

Con los ojos cerrados, imagina que te encuentras en un lugar que siempre has anhelado, un enclave paradisíaco que te proporcione relajación profunda (una playa desierta, una pradera verde…).

Cuarto Paso: Ubícate en la escena deseado

Imagina que tienes aquel objeto o situación que siempre deseabas, que estás bien con tus amigos o en el trabajo, que has encontrado aquella persona que te hace feliz, imagina lo que deseas que ocurra. Incluye cualquier detalle agradable que te venga a la mente e intenta percibir la voz de la persona o personas -agradables- que aparecen en la escena, o escucha los sonidos que haya en el ambiente imaginado, y suavízalo todo. Recuerda que la mente no distingue entre lo que es real e imaginación así que no pongas límite a tus deseos, siéntelos como si ya lo estuvieras obteniendo.

Quinto Paso: Mantén las imágenes creativas en tu mente

Mientras tengas las imágenes de aquello que estás pensando, di mentalmente algunas frases positivas como por ejemplo: “Qué bien estar otra vez con él, el paisaje es encantador…”, “Qué bien haberlo logrado”… Estas palabras son muy importantes para la visualización creativa.

Sexto Paso: Afirma lo que te gustaría que sucediese

Termina el ejercicio afirmando de manera muy seria: “Esto que yo deseo o algo mucho mejor se está realizando ahora para mí, de la manera más satisfactoria y para el bien de todos”

Técnicas de visualización basadas en la programación neuro linguística.

1. Conectando con el subconsciente.
La técnica consiste en adoptar una posición cómoda y relajarnos, acto seguido proyectaremos en nuestra mente una situación en la que el cambio o aquello que deseamos ya se ha producido, viviéndolo y experimentándolo como real, viviendo en el presente la situación deseada. Tenemos que proyectar la imagen mental de la forma más clara posible, y muy concreta, incorporando el mayor número posible de detalles, con el fin de dar más corporeidad y credibilidad a dicha imagen, con el objetivo de  grabarla profundamente en nuestro subconsciente. Para ello, es fundamental recurrir a los estímulos sensoriales, añadiendo colores, olores, formas, sonidos, utilizando el tacto, etc.
Nuestro discurso va dirigido al subconsciente, la cual es absolutamente primaria, con muchas características infantiles y prerracionales, y funciona con símbolos, imágenes y arquetipos. La escena coloreada, sonora, olorosa y táctil que enviamos a ese estrato de nuestro ser no es si no un código simbólico donde va implícita una información cifrada, ya que dicho simbolismo es el que asimila nuestro subconsciente.
También es importante durante estas prácticas usar el poder sugestivo de las palabras, en forma de breves afirmaciones positivas donde, con una frase, se exprese lo que deseamos conseguir. Estas afirmaciones deben hacerse siempre en primera persona, y tienen que formular el deseo en su forma positiva.

2. Explorando nuestro futuro 

Me traslado ahora con la imaginación a un momento de mi futuro... viajo a un lugar concreto, lo visualizo con el mayor número posible de detalles... ¿Cómo es ese lugar?... ¿Estoy solo, o hay alguien conmigo?... ¿Cuándo tiene lugar esa escena: en un futuro lejano o cercano?... Ahora voy a imaginar que, en ese lugar y en ese momento, he encontrado por fin algo que estaba buscando desde hacía mucho tiempo, algo muy importante para mí, algo de lo que tenía real necesidad... ¿Qué es lo que he encontrado? ¿Es algo material? ¿Es una persona? ¿Es un estado interno de felicidad, paz, plenitud?... Sea lo que sea, me visualizo como si ya lo hubiera conseguido... ¿Cómo me siento? Dedico un rato a saborear la experiencia, a sentir intensamente, a grabar la escena en mi memoria, con todo lujo de detalles... me digo alguna frase corta para expresar que he conseguido lo que deseaba...

3. Reconstruyendo un pasado ideal
Visualizo una escena del pasado en la que me sentí profundamente amado... Reconstruyo esa escena con el mayor número de detalles, exactamente como si la estuviera viviendo ahora por primera vez...
¿Cómo me fue expresado ese amor? ¿Con palabras? ¿Con un regalo? ¿Fue una mirada, o algún otro gesto? ¿Fue un acto de servicio y de entrega que me hicieron?... Me recreo en la escena, hasta que vuelva a sentir algo de la alegría que sentí cuando tuvo lugar aquel hecho.
Vuelvo ahora a un momento de mi vida en el que experimenté una alegría profunda... ¿Qué causa hizo que sintiera aquel gozo?... Reconstruyo la escena con toda claridad, con todos sus detalles, hasta que sea capaz de volver a sentir aquella alegría de nuevo... Disfruto con ella el mayor tiempo posible...
3. Buscando lo positivo
Regreso a un momento de mi pasado en el que experimenté dolor, sufrimiento, o algún tipo de aflicción o daño... Reconstruyo mentalmente la escena en sus detalles... ¿Cuál fue la causa de mi sufrimiento? ¿Fue algo que me ocurrió? ¿Fue la causa una persona que me hizo daño? Trato de entender por qué aquel hecho me produjo dolor...
A la vez que revivo esa aflicción, intento ver si de aquel hecho ha salido algo positivo, algo que me haya hecho aprender, algo que después, con el correr del tiempo, haya tenido consecuencias positivas para mi vida... Veo qué cosas positivas que tengo ahora se originaron en aquel acontecimiento, aparentemente doloroso...

4. Aplicando el perdón

Visualizo ahora una persona, de mi pasado o de mi presente, con la que siento que tengo algo pendiente... Puede ser una persona contra la que esté resentido por algún daño que me hizo... Puede ser una persona con la que me haya portado mal, a la que he hecho algún tipo de daño que quiera reparar... Puede ser alguien con quien quiera mejorar mi relación, superando rencores y malentendidos...
¿Quién es esa persona? ¿A quién he elegido?... Imagino que la tengo delante de mí, mirándome... Me fijo en todos los detalles de su rostro... Ahora le hablo, y le digo todo aquello que me salga del corazón, de la manera más viva que pueda, como si me estuviera escuchando realmente... Vacío mi corazón de los sentimientos que esa persona me inspira... Puedo expresarle rabia y resentimiento, aunque sea con palabras duras... O quizá mis palabras expresen mi deseo de ser perdonado por ella de algo malo que le hice...
Ahora me convierto en esa persona, y trato de ver desde su punto de vista la totalidad del incidente que ha producido mi resentimiento o mi arrepentimiento... ¿Cómo me siento mientras la escucho? ¿Cuál es su punto de vista sobre el conflicto que hay entre nosotros?...
Proseguimos el diálogo durante un rato, de la manera más real y vívida posible... siendo a veces yo mismo, y en ocasiones la otra persona... ¿Qué me digo a mí mismo mientras soy esa persona?...
Ahora me despido de ella, pero antes le digo algo que exprese lo que he aprendido de la experiencia... ¿Han cambiado mis sentimientos hacia la otra persona? ¿Qué cosas son las que veo ahora desde un nuevo punto de vista?... Se lo digo... Y escucho su despedida, las palabras que me dirige antes de desaparecer...    
8.- Olvidando lo negativo 
Piense en una circunstancia negativa que tenga ahora en su vida, en un problema que le preocupe, en una situación que le incomode... Cree un símbolo para ese problema, con una forma y un color (por ejemplo, un dolor de cabeza puede ser una aguja pequeña, de color negro, y fría al tacto)... Imagine ahora que va por un prado verde, y se encuentra un árbol... Ahora, saque desde dentro de usted ese símbolo que le ha dado al problema y entiérrelo al pie de ese árbol, bajo un metro de tierra... Ahora se marcha, dejando allí su problema enterrado para siempre...
Esta es una técnica muy usada en la Programación Neuro-Lingüística, basada en el gran valor terapéutico de los símbolos. Es más fácil “ enterrar” un objeto concreto (una aguja, en la práctica que hemos explicado) que una idea abstracta (un dolor). Esto es así porque nuestro subconsciente trabaja mucho mejor con símbolos e imágenes que con abstracciones.
Podemos utilizar nuestra imaginación para crear otras maneras de deshacernos de nuestros problemas asociados a símbolos: tirarlos al fondo del mar, quemarlos en una hoguera, lanzarlos al espacio, hacerlos más pequeños hasta que desaparezcan, etc

9.- Redenominando los problemas.
Esta práctica es una variante del ejercicio anterior. Consiste en asociar un problema con un símbolo, pero ahora, en vez de olvidarlo, intentaremos cambiarlo, transformando las características de ese símbolo en el sentido que deseemos, manipulando el objeto hasta que, con los nuevos colores, formas y sensaciones, creemos otro símbolo positivo que lo reemplace. Podemos proceder así:
Piense en un problema que tenga en su vida, en una situación que le preocupe o, simplemente, en algo que desee cambiar... Cree un símbolo para ese problema (por ejemplo, una bola negra y muy pesada para una situación de cansancio o depresión)... Visualice ese objeto, téngalo delante de usted, fijándose en sus características, sin pensar mucho... Póngale una etiqueta, un nombre a ese objeto... Por ejemplo: dolor, cansancio, tristeza... Ahora va usted a cambiar ese objeto, cambiando sus características por otras distintas... Por ejemplo, si el cansancio es una bola negra de plomo, cambie ahora su color, convirtiéndola en amarilla... Si es pesada, hágala ligera, muy ligera, como si estuviera llena de plumas... Vaya cambiando la forma, el color, el olor... Cuando lo haya hecho, póngase delante de ese nuevo objeto, disfrute con él, dándose cuenta de lo que siente ahora... Experimente alegría y paz al saber que su problema se ha evaporado... Ponga ahora un nuevo nombre a ese símbolo que ha creado (por ejemplo, descanso... salud... paz)... Siga disfrutando de ese bienestar...
 
 10. Nuestro refugio mental.
Este ejercicio es el más importante de cuantos proponemos en este capítulo dedicado a la imaginación. En los cursos de control mental, al santuario suele llamársele “laboratorio”, lugar arquetípico al que nos proyectamos conscientemente después de haber “entrado en alfa”, es decir, una vez que nos hemos relajado profundamente, condición esencial para poder acceder a este santuario. Establecidos en este nivel e instalados en el laboratorio, se trabaja entonces sobre la “pantalla mental”, elemento básico de ese taller, en la cual se proyectan las imágenes que queremos trabajar. Otras veces se le llama “paisaje interior”, y este término es el que hemos elegido para designar un componente del santuario. Los otros dos elementos serían la construcción del refugio y el encuentro con el guía interno.
Llámese como se llame, este lugar imaginario es una representación de nuestro subconsciente, depósito de una sabiduría universal que todos tenemos dentro, aunque no seamos conscientes de ella. Crear el santuario es construir un escenario simbólico que nos permita acceder a ese nivel, mediante imágenes claramente diseñadas, pues el lenguaje simbólico es el instrumento más directo para efectuar la conexión con esa dimensión interna.
Creado el santuario, nos bastará acudir a él para relajarnos, y para realizar allí todas las operaciones imaginarias que deseemos, que, en este decorado especialmente acondicionado, tendrán mayor eficacia.

A.- El paisaje interior
Veo ahora mi pantalla mental... Me imagino que la tengo delante de mí... Ahora, voy a contar de uno a tres, y, cuando diga TRES, voy a proyectar en esa pantalla un paisaje, un lugar que yo elija, un sitio que me inspire relajación, paz, y armonía... Voy a decir ahora una lista de lugares, la repetiré tres veces, y voy a escoger uno de ellos, el que yo quiera, el que más me guste, el que más llame mi atención, el que más me atraiga... Un bosque... Un río... Un jardín... Un lago... La orilla de una playa... La cima de una montaña... Repito la lista... Y ya, ya he elegido mi paisaje, el lugar que más me gusta... Bien, contaré hasta tres, y, cuando diga TRES, proyectaré ese lugar en mi pantalla mental... TRES, y ya, he proyectado en mi pantalla mi paisaje, lo tengo delante de mí...
Voy ahora a examinar con todo cuidado mi lugar... ¿Qué color tienen los elementos de ese sitio? Me imagino en el centro, y me fijo en lo que hay a mi derecha... a mi izquierda... al fondo... ¿Cómo es el cielo?... ¿Qué sonidos escucho en este lugar? Escucho con atención... ¿Qué olores percibo?... ¿Qué temperatura hace?... Me imagino caminando por este escenario, acercándome a las cosas que veo, tocando, oliendo, escuchando... ¿Cómo voy vestido?... Ahora intento ver cómo me siento en este lugar... ¿Estoy contento, tranquilo, feliz y relajado? ¿Me encuentro completamente a gusto?... Examino cómo me encuentro estando en este maravilloso lugar... Ahora vuelvo a mirarlo todo otra vez, veo el paisaje entero... ¿Hay algo que quiera cambiar? Si es así, cambio las cosas que no me acaban de gustar... Las coloco como yo quiera... Sigo cambiando cosas, hasta que me parezca que el lugar ya está perfecto para mí... Vuelvo a verlo entero otra vez, y disfruto de la paz y la felicidad que me da este lugar tan hermoso...
Desde ahora, este lugar va a ser para mí un refugio, un lugar donde puedo acudir siempre que lo necesite, siempre que yo quiera... Y, siempre que esté aquí, voy a sentir esta paz y esta felicidad...
Me proyecto en mi santuario interior, me imagino que estoy en mi paisaje elegido... Dedico unos instantes a recorrer el lugar, viendo, escuchando los sonidos que hay en él, tocando... Observo todo con detalle... Ahora, en algún lugar de este paisaje, voy a edificar un refugio, una casa donde poder estar más a gusto, donde pueda descansar... Puede ser una casa... una cabaña... una iglesia... una ermita pequeña... una cueva... Elijo lo que más me guste, lo que más me atraiga... Ahora, voy a edificar ese refugio dentro de mi paisaje... ¿En qué lugar está...? ¿Qué es?... Veo las paredes... ¿De qué materiales son? ¿De piedra o de madera?... ¿Cómo son las puertas y ventanas?... Veo ahora claramente todos los colores de mi refugio... Observo ya todo terminado, veo el refugio entero... Ahora, encima de la puerta principal, o en el lugar más importante de mi refugio, voy a colocar una palabra o una frase corta que me inspire este sitio, una frase relajan que me dé paz y felicidad... Ahora, voy hacia la puerta o entrada, y me imagino que entro dentro de este sitio... ¿Dónde estoy ahora? ¿Qué cosas veo?... Observo detenidamente lo que me rodea... veo los muebles que hay... las paredes, las ventanas... Me siento o me tiendo en algún lugar cómodo, y siento que me relajo profundamente, mientras todo mi ser se llena de paz, de tranquilidad, de alegría...
 
C.- El Guía
Visualizo mi santuario, lo veo claramente con todo detalle... Ahora entro en él, me proyecto a ese lugar, y me imagino allí... Recreo un estado de paz y quietud internas...
Ahora, en algún lugar de mi santuario, voy a encontrarme con un hombre muy sabio, con un maestro que puede ayudarme a resolver todos mis problemas... Intento localizarle en algún punto... Imagino que lo veo acercarse hacia mí, lentamente... Según se aproxima, voy distinguiendo cómo es, voy fijándome en todos sus detalles... ¿Qué edad tiene? ¿Cómo viste? ¿Cuál es su aspecto? ¿Qué actitud tiene hacia mí? ¿En qué lugar de mi santuario vive?...
Cuando llega ante mí, nos saludamos, y me dice su nombre... Entonces, una vez que hemos cogido confianza, le formulo una pregunta sobre algo que es muy importante para mí... Mientras le hago esa pregunta, le miro fijamente para ver cómo reacciona ante lo que le pregunto... Él puede responderme con palabras, o con un gesto o con una acción, o mostrándome algo... ¿Qué tipo de respuesta me ha dado?... 
Me convierto ahora en el hombre sabio... ¿Cómo me siento? ¿Cuál es mi actitud hacia el visitante que me hace la pregunta?... ¿Qué le respondo?... Luego, me convierto nuevamente en mí mismo, y prosigo el diálogo con el sabio... ¿Tengo alguna otra pregunta que hacerle?... ¿Qué siento hacia él?...
 
11.- El problema
“Centro mi atención en un problema que tenga planteado en mi vida, en una situación conflictiva que me gustaría resolver... Puede ser un pensamiento negativo insistente, una emoción negativa (temor, desconfianza, tristeza, depresión, angustia, culpa...), un recuerdo que me bloquea mi presente, una situación tensa con alguien, un síntoma físico de malestar o de enfermedad...”
Lo mejor sería practicar algún ejercicio de observación del flujo mental y seleccionar aquel pensamiento o tema negativo que más insistentemente ocupe nuestra mente, el que acuda con más frecuencia a nuestra conciencia, aunque en un principio pudiera parecernos trivial. Muchas veces lo que en principio creemos que es un problema grave no lo es tanto, mientras que hay temas que en apariencia no tienen relevancia, pero que son los que realmente nos preocupan y molestan, por hallarse profundamente enraizados en las capas internas de nuestro psiquismo. Estos son los que salen a la superficie cuando nos detenemos a observar nuestros pensamientos, y son los que deberíamos trabajar en este ejercicio.
Una vez elegido el tema-problema, enfocamos en él nuestra atención, dejando en completa libertad a nuestra mente para que piense en él de una forma espontánea, no dirigida. Se trata de conseguir que las capas más profundas de nuestra mente trabajen el tema, en base a asociaciones automáticas que el problema sugiera. Para ello, fijaremos nuestra atención en el “Yo” que observa el proceso desde fuera, y que no interviene directamente en él. Es como introducir el tema en una computadora, pulsar las teclas correspondientes, y luego esperar que la máquina trabaje por sí sola, procesando la información para, después de un rato, darnos la respuesta correcta a lo que demandábamos.
Cuando hayamos pensado el problema durante unos minutos, viene la segunda parte del ejercicio, la “retirada”, que consiste en desviar nuestra atención del problema, olvidarnos de él durante unos tres minutos, desplazando nuestra mente a otro objeto o sensación.
Para hacer esta retirada, podemos hacer varias cosas:
- Viajar a nuestro santuario, descansando allí unos minutos, sin acordarnos para nada del tema problemático.
- Tomar conciencia de nuestras sensaciones corporales (la respiración, por ejemplo).
- Fijar nuestra mente en una afirmación positiva que contrarreste la negatividad del problema. Si éste fuera, por ejemplo, una emoción de culpabilidad por algo pasado, podríamos repetirnos mentalmente la afirmación: “Ahora me libero de todo mi pasado. Es algo concluido, y me siento libre de él”... o alguna otra equivalente, esforzándonos por sentir el contenido de la frase.
Al cabo de unos tres minutos, volvemos nuevamente al problema, dejando que las ideas fluyan libremente, pero dándonos cuenta sí algo ha cambiado después de la retirada, si hay alguna solución, algún nuevo enfoque, alguna variación en el modo de encararlo.
Cuando sintamos la necesidad, hacemos la retirada nuevamente, para volver al tema otra vez cuando nos sintamos frescos. El ejercicio consta, pues, de fases de afrontamiento y fases de retirada, alternadamente.
Al terminar, revisamos la experiencia tranquilamente, percibiendo lo que hemos aprendido sobre el tema, las posibles soluciones que han aparecido en nuestra conciencia.
Sería conveniente concentrarse en el mismo problema durante varias sesiones seguidas, con el fin de enriquecer las aportaciones y lograr una mayor profundidad de las ideas aparecidas. En el caso de que alguna se repitiera, podríamos pensar que esa aportación nos está ofreciendo una vía real de trabajo.
Otra técnica útil es hacer el ejercicio por escrito, practicando lo que se suele llamar “escritura automática”, en el cual la mano se mueve libremente siguiendo la secuencia de los pensamientos automáticos que surgen desde nuestro estrato subconsciente. Esta variante es más fácil, al tener mayor concreción, y permite además tener un registro de los pensamientos, una muestra visible de ellos, con lo cual se evita la dificultad que supone el no acordarnos de lo que hemos pensado en el ejercicio. De todas maneras, se practique o no la escritura automática, es conveniente registrar por escrito las conclusiones que hemos aprendido sobre el tema al finalizar la práctica, de una forma clara y breve.
Otra posible variante consiste en hacer todo el ejercicio dentro del  santuario. Al ser éste un paisaje simbólico de nuestro subconsciente, nos aseguraríamos entonces un enfoque más profundo del tema, más automático, lo cual es, repitámoslo, el objetivo esencial de esta práctica. Por otra parte, al ser el  santuario  un lugar de descanso, de reposo, lleno de connotaciones positivas, nos ayudaría a alejarnos emocionalmente del problema, a considerarlo desde una vertiente más relajada. Además, al ser el  santuario el lugar donde está nuestro guía, podremos acudir a él para pedirle consejo y orientación, con lo cual nuestro problema tendrá otro punto de vista. En caso de realizar la técnica en el santuario, deberemos hacer la retirada de otra forma, usando para ello o bien las sensaciones corporales, o las afirmaciones.
Además de para resolver problemas, esta práctica es también útil para ayudarnos a clarificar objetivos importantes para nuestra vida : “¿Cómo sería si fuese la persona que realmente querría ser?”... “¿Cómo podría llegar a ser si desarrollara al máximo mis posibilidades?”... y otras preguntas parecidas, son aptas para trabajarlas con esta técnica, pues su respuesta es de tal envergadura e importancia, que es necesario implicar en ella a todos los niveles de nuestra personalidad. Otros ejemplos de preguntas podrían ser: “¿Cómo me gustaría poder amar? ¿Cuál es la causa real de que no pueda conseguir lo que quiero (dinero, amor, trabajo...)? ¿Cómo sería si fuese una persona más relajada? ¿Cuáles son mis sentimientos reales hacia tal persona?... Etc. 

Ejercicio propuesto por Hannel para principiantes.

Sigue como en los ejercicios anteriores, en una habitación, siéntate en una silla y adopta una posición confortable. Visualiza a un amigo tal y como lo viste la última vez, ubícalo en la situación que quieras, habla con él de algún tema que te parezca interesante, observa sus facciones, la expresión de su cara y de su cuerpo, sus gestos, sus posturas, recrea o inventa esa escena, observa sus emociones.
Si puedes hacer ésto, tu imaginación es excelente, en caso contrario persiste hasta que seas capaz de visualizar la escena de la forma que hemos descrito.
Haremos dos veces al día el ejercicio y luego seguiremos con la mente atenta tal y como hemos aprendido.

viernes, 18 de octubre de 2013

La llave maestra. Lección 5. La mente en acción

Quinta lección del curso basado en la Llave Maestra de Charles F. Hannel y en las conferencias de Luis Ravizza y de otros autores.

Introducción. Deshaciéndonos de las preocupaciones.

En la época que buscaba la iluminación, Marpa, que fue más tarde el maestro del gran Milarepa, se topó un día en un camino con un anciano encorvado bajo un pesado fardo.
De repente tuvo la intuición de que este anciano poseía la clave de su búsqueda espiritual. Le dijo a distancia:
- Dime maestro .. ¿qué es la iluminación?
El hombre se detuvo y, sin decir una palabra, depositó su saco en el suelo. Marpa, que miraba fija e intensamente al anciano, sacudió la cabeza:
- Por fin he comprendido qué es la iluminación.
- Gracias.
- ¿Pero qué hay después?
Por toda respuesta el anciano levantó su fardo, lo volvió a colocar sobre sus espaldas y reanudó su camino.
Maestro: vamos cargado de un saco de preocupaciones. El gran reto es deshacernos de las preocupaciones y aceptar la realidad como tal.

Alejandro Jorodowsky. Cuentos del Oriente 

1. Qué es una mente en acción.

Tratamos de lograr nuestros objetivos y una mente divagante te hace ir de un lado para otro, es como tirar flechas a una diana con los ojos vendados, mientras que una mente en acción está entrenada para  dar en la diana.
Voy a plantearte una pregunta, ¿a estas alturas, eres capaz de usar tu poder subconsciente?
Las dos mentes, tanto la consciente como la inconsciente están interactuando continuamente, no están separadas, eso ya lo hemos visto. Pero es la mente subconsciente la que nos aporta las soluciones a temas controvertidos, la que en última instancia crea la realidad y nos conecta con el Universo, pero esta mente tan poderosa necesita un guía. Por tanto, no podemos ser un recipiente receptivo, esperando a que nos venga lo que anhelamos, hemos de ser recipientes proactivos, esa es nuestra misión, salir en busca de lo que realmente deseamos.
Partimos de un esfuerzo consciente en nuestro aprendizaje, como veíamos en lecciones anteriores, aprendemos conscientemente a montar en bicicleta, a tocar el piano, a cualquier actividad y mediante la repetición, la sistematizamos en nuestro subconsciente, de tal manera que cada vez que tenemos que realizar dichas actividades no tenemos que volver a realizar el esfuerzo consciente.
Ahora te voy a plantear un par de preguntas a modo de reflexión.
¿Sabes hacia dónde vas o te dejas llevar por la corriente?
¿Sabes que cada decisión que tomas te condiciona? Es decir, mueves la palanca causa-efecto.
Cuando nuestra mente está en acción, está alerta y podemos evitar que pasen al subconsciente las imperfecciones, los pensamientos no adaptados y podemos dejar que pase lo deseable, los pensamientos que nos capacitan y que nos dan poder.
Está claro que estamos influidos por la herencia en cuanto a nuestra forma de pensar se refiere, pero también estamos influidos por las razones relativas al entorno, condicionamientos de otras personas desde la infancia, de padres, maestros, amigos familiares, etc., esas opiniones vertidas sobre nuestra persona han impresionado en nuestro subconsciente sin haber sido aceptado, debatido ni cuestionado. Pero sabemos que todas las estructuras mentales son cuestionables, que dependen de múltiples factores, es decir, no existen verdades absolutas y todo es relativo. La mente en acción positiva es reflexiva, se autoevalúa, se autoanaliza, puede cambiar las opiniones y cuestionarlo todo, no carga con el lastre que suponen las opiniones de otras personas y comprende las Verdades Universales que son inmutables (recomiendo repasar las leyes del hermetismo que ya vimos).
La mente subconsciente, recibe esas impresiones y si estas representan miedo, inquietud y ansiedad de forma severa, muchas veces por condicionantes externos como pueden ser problemas económicos, accidentes, violaciones, o en el caso de personas que han recibido constantes mensajes denigrantes de forma repetitiva, las estructuras mentales serán claramente negativas; una persona con tales estructuras mentales, declarará que es tímida, que tiene miedos y toda clase de pensamientos limitantes.
El llevar a cabo las prácticas que se van planteando, empezarás a despertar a tu verdadera naturaleza, tú no eres tus pensamientos, tú decides qué pensamiento pones en tu mente, verás que tus estructuras mentales son cuestionables (con la psicología congnitiva se trata de cambiar esos esquemas anidados) y que es posible cambiar esa forma de pensar para no tener una vida tan limitada
¿Es esa tu mente? Con miedos, rigideces, dependencia, necesidad de aprobación, de no terminar las cosas, de evitar determinados asuntos o de dilatarlos en el tiempo, pues de ser así, con la práctica de los ejercicios eliminaremos estas rigideces.
Si por el contrario, a lo largo de tu vida has almacenado pensamientos positivos, y tu mente es capaz de deshechar los pensamientos negativos, habrás comprobado que eres un imán para lo positivo, seguramente serás respetuoso y tolerante, seguro en tus convicciones, eres de los que saben que pueden, que tienes las riendas de tu vida y que tus actos dependen de ti. Con este esquema mental, tus pensamientos se posicionan en la parte ganadora y no tendrás miedo ni ansiedad por un futuro incierto, porque tú mismo creas tu certidumbre, que lo que no tienes lo puedes adquirir y lo que no sabes lo puedes aprender.
Hemos mostrado pues los dos estremos del péndulo y seguramente casi todos estamos entre estas dos posiciones, nos podemos mostrar seguros y decididos para unas cosas y rígidos y paralizados respecto de otras.


"Los pensamientos combinados con cualquiera de las emociones constituyen una fuerza "magnética" que atrae otros pensamientos similares o relacionados."

                                                                    Napoleon Hill

Con la mente en acción traemos a la mente sólo lo positivo, somos capaces de observar los pensamientos como si estuviéramos viendo una película y desechar los que nos limitan y lo hacemos de forma consciente.
Ya veíamos que con esto no basta, es necesario repetir y repetir hasta crear el hábito y estos conceptos son tan importantes que los vamos a ir repitiendo constantemente a lo largo de las lecciones, precisamente por eso, porque hemos de generar un hábito que impacte a nuestra mente subconsciente y los conceptos deben ser repasados una y otra vez hasta que precisamente, formen parte de nuestro esquema mental, de nuestro software, de tal forma que nunca dudemos que somos capaces, que potencialmente tenemos nuestra obra creada, y que sólo resta su manifestación en el mundo real.

 "Una mente dominada por emociones positivas se convierte en una morada favorable para el estado mental conocido como fe."
                                                                     Napoleon Hill

 Por ello cuando estamos dispuestos a cambiar, cuando tenemos la palanca necesaria para ello, puede ser hoy mismo porqué no, tenemos que hacernos responsables del cambio y estar decididos a no instalar el hábito del fracaso que se puede producir si abandonas, estar decidido a ver el lado positivo de las cosas sea cual sea tu circunstancia, cambiar tus paradigmas y aceptar las críticas de forma constructiva analizándolas y en caso de ser ciertas que sirvan como motivo de cambio y si son infundadas, ser conscientes de su falsedad y no hacerles el menor caso.

2. La mente en acción y el Yo

Te darás cuenta de que no eres tu pensamiento y que eres capaz de elegir el pensamiento que quieres tener sin dejarte dominar por ellos, ves el lado bueno de las cosas y a partir de ahí construyes tu vida. Eres capaz de enfocarte contínuamente en tus objetivos, has instalado el hábito de que no pase ningún pensamiento negativo, no te dejas llevar por las emociones buscando atajos (volvemos al tema de las adicciones para buscar placer a corto plazo u otra forma rápida de llegar al objetivo pero con muchas probabilidades de fracasar), eres capaz de reflexionar y enfocarte en la solución de los problemas aislándolos del resto de cosas que puedan acudir a tu mente, no cambias tus objetivos constantemente si no que eres consistente.
Hablas de ideas y soluciones y te asocias con personas positivas y no rumias los problemas puesto que te enfocas en la solución, no en el problema. Todo esto es poner la mente en acción.
las relaciones con otras personas cobran importancia desde el interior, teniendo claro quien eres, tu Yo como veíamos, te vuelves tolerante y respetuoso, no avasallas ni te dejas avasallar, eres asertivo y eres plenamente consciente de que eres el creador de tus circunstancias.
Finalmente y a modo de reflexión trascendente.
Procura quitarte esas creencias absolutas que son del todo cuestionables, medita y ora para entrar en contacto con tu verdadero Yo y con la Mente Universal, para de algún modo estar conectado, no rechaces el materialismo porque lógicamente es necesario para la vida, pero no busques en él el fin último, ahora que empiezas a vislumbrar tu verdadero Yo, no es necesario tanto bien material para tener una falsa felicidad, pero si tienes abundancia, da, sé generoso y el Universo responderá positivamente, esta es una Ley espiritual.
Descubrirás que una vez que has empezado esta vía de conocimiento, no hay marcha atrás, tienes un sentimiento de poder renovado y quieres más, sigue apoyándote en la Mente Universal y comprobarás la inmensa capacidad latente que ignorabas tener, despertarás a tu conciencia verdadera, una conciencia que no está en nuestro cuerpo físico y que forma parte del Todo.

Frases para la reflexión.

" Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades."
                                                                 Napoleon Hill
En esta frase, Napoleon Hill nos da tres ideas fundamentales, la primera es siempre ver el lado positivo de las cosas, la segunda es la disciplina. Ya hemos visto que las cosas se aprenden con el hábito y para generar este hábito hemos de ser disciplinados en las acciones que se encaminen a la consecución de nuestros objetivos. Y por último, sustitución de el concepto limitante problema, por un concepto de poder que es oportunidad. Todo problema es la semilla de una oportunidad; con las grandes crisis vienen las grandes oportunidades para una mente disciplinada, receptiva y enfocada.

"Una de las causas más comunes del fracaso es el hábito de abandonar cuando uno se ve presa de una frustración temporal."
                                                                Napoleon Hill
 El Universo tiene su propio tiempo y siempre nos da lo que pedimos, si lo hacemos de la forma que estamos viendo en estas lecciones. Lo que no podemos es desesperarnos ante los fracasos, porque siempre, hagamos lo que hagamos nos tropezaremos con alguna piedra que nos servirá de prueba y después de superar esa prueba estaremos más reforzados para seguir adelante, por ello debemos ver los incidentes, las complicaciones y las situaciones en las que todo parece perdido sin desánimo y pensando que es algo temporal, no eterno. Para una mente enfocada, disciplinada y positiva, las soluciones tarde o temprano se presentan, sólo hemos de tener fe y dejar que el Universo trabaje para nosotros.
  
"Los pensamientos son cosas, cosas muy poderosas cuando se combinan con la exactitud del propósito, la perseverancia y un imperioso deseo de convertirlas en riqueza, o en otros objetos materiales." 
                                                                  Napoleon Hill
 Esta frase nos dice que los pensamientos son cosas que actúan sobre el mundo material de forma positiva, siempre que vayan dirigidos al objetivo, instalemos la fuerza del hábito y los impregnemos de emociones positivas. En este caso, Napoleon Hill nos habla de pensamientos enfocados hacia la riqueza. Tenemos que tener la fe ciega de que la riqueza para nosotros está ahí, ya existe a falta de ser materializada. Recuerdo las palabras del genio Miguel Ángel cuando le preguntaban por su obra el David. Él simplemente aseguraba que el David ya estaba en el trozo de mármol, que él simplemente había quitado las esquirlas que sobraban. 
A ésto lo llamamos visualización y será el objeto de la lección siguiente.


Ejercicio 
 El ejercicio de esta semana está pensado para aumentar tu nivel de concentración.
Adopta la misma posición que en los ejercicios anteriores, en tu habitación, sentado en una postura cómoda, imagina un lugar que te guste o que quieras estar, visualízalo sin utilizar juicios de valor, haz un cuadro mental de él.
Al principio cuando lo estés recreando, puede que pienses en muchas cosas menos en el objeto del pensamiento en cuestión, por ello es necesaria la perseverancia, porque estamos aprendiendo a controlar nuestros pensamientos y para ello es imprescindible la práctica.